COMUNICADO OFICIAL – CUANDO EL SENTIMIENTO YA NO ES SUFICIENTE

La Junta Directiva de la Peña Atlética Navarra “Raúl García” desea compartir una reflexión honesta y necesaria sobre el momento que atravesamos.

Nuestra peña nació del sentimiento, de la pertenencia y de la convicción de que la distancia no impide amar unos colores. En Navarra, a cientos de kilómetros de Madrid, decidimos organizarnos para vivir el Atlético de Madrid como lo que siempre ha sido para nosotros: identidad, comunidad y forma de entender el fútbol.

Durante años demostramos que la ilusión puede más que los kilómetros. Madrugones, autobuses, viajes interminables, mesas compartidas, celebraciones y derrotas vividas en grupo. Porque el resultado era importante, sí, pero más importante era el abrazo, la conversación y el sentirse parte de algo que iba más allá de noventa minutos.

Lo que quizá muchos no recuerdan es cuánto costó levantar esta peña. Hasta 2014, Navarra era la única Comunidad sin una peña oficial rojiblanca. Fundarla aquí no fue sencillo. Nos costó mucho. Muchísimo. Reunir gente, dar el paso, formalizarla y consolidarla. Encontrar una sede que quisiera acogernos y apostar por nosotros tampoco fue fácil. Hubo que insistir, explicar y convencer. Defender que también había navarros que vivían el fútbol desde otro sentimiento y que merecían su espacio.

Nada nos fue regalado. Todo se construyó con empeño, paciencia e ilusión. Precisamente por eso duele más lo que estamos viviendo.

Queremos dejar constancia de nuestro respeto y agradecimiento al Club Atlético de Madrid por el trato y la consideración que siempre ha tenido hacia nuestra peña. Nuestro vínculo con el club sigue intacto. Nuestro sentimiento no se cuestiona.

Pero nuestra reflexión no va solo dirigida al Club, sino al modelo de fútbol actual en su conjunto.

El fútbol se ha convertido en un producto global, en un espectáculo diseñado para el consumo, para las audiencias internacionales y para el turismo deportivo. Los horarios se fragmentan en función del mercado. Los partidos se comunican con escasa antelación. Se juega en viernes por la noche o en lunes laborables. Se programan encuentros en franjas incompatibles con la vida familiar y profesional.

Para una peña situada en Navarra, cada desplazamiento implica un mínimo de diez horas de autobús (ida y vuelta), planificación, permisos laborales y un esfuerzo considerable. Cuando los horarios cambian o se anuncian tarde, organizar viajes se vuelve casi imposible. Cuando las entradas visitantes requieren condiciones añadidas o costes elevados, se limita el acceso a quienes no pueden asumir determinados gastos simplemente para tener la opción de acudir a un partido.

Seguir a un equipo es cada vez más caro, más complejo y más condicionado. El fútbol se aleja del aficionado cotidiano, del que entiende este deporte como identidad, pertenencia y espacio de encuentro. Se acerca al espectador y se distancia del aficionado.

En los últimos años hemos decidido no cobrar cuotas a nuestros socios. No por incapacidad, sino por coherencia. No podemos exigir una aportación cuando cada vez resulta más difícil ofrecer actividades, desplazamientos o beneficios reales. Cobrar por inercia sería traicionar el espíritu con el que nacimos.

La consecuencia es clara: cuesta reunirnos, cuesta mantener la actividad y cuesta sostener la ilusión cuando el propio sistema dificulta vivir el fútbol en comunidad. Y cuando las peñas se debilitan, el fútbol pierde algo esencial.

Antes de que muera el fútbol de sentimiento, desaparecerán sus peñas. Desaparecerán esos grupos que mantienen viva la llama lejos de los focos. Desaparecerán esos espacios donde lo importante no era la experiencia premium, sino la mesa compartida, el viaje en autobús, la bufanda al viento y la conversación sin reloj.

La Peña Atlética Navarra “Raúl García” atraviesa un momento de reflexión profunda. Los próximos meses serán decisivos.

Trabajaremos para reactivar nuestra vida interna, para recuperar la ilusión colectiva y para volver a poner en marcha el espíritu que nos permitió nacer y consolidarnos en Navarra. Pero esta no es solo una cuestión que dependa de nosotros.

Es una llamada de atención a todos: al Club, a la afición en general, a otras peñas y al propio modelo de fútbol que estamos construyendo entre todos.

Si queremos que las peñas sigan existiendo, es necesario replantear su lugar, facilitar horarios compatibles, mejorar la planificación, garantizar un acceso razonable a entradas visitantes y reconocer el papel que desempeñan como vertebradoras del sentimiento rojiblanco fuera de casa.

Porque cuando una peña desaparece no desaparece solo una asociación. Desaparece comunidad, desaparece memoria y desaparece identidad.

No queremos desaparecer.

No queremos rendirnos.

Pero tampoco podemos ignorar la realidad.

Seguimos creyendo en el Atleti. Seguimos creyendo en el sentimiento. Pero cuando el sentimiento ya no es suficiente, algo tiene que cambiar.

Peña Atlética Navarra “Raúl García”

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Autor: Peña Atlética Navarra "Raúl García"

www.patletinavarra.com

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